Historia de Aston Martin - Aston Martin

Lionel Martin nació en 1878 y desde joven le interesaron los automóviles y su desarrollo. Participó de varias competencias deportivas con autos de carrera, pero fue en el año 1913, cuando ganó la carrera de Aston Clinton (de donde sacó la primera parte del nombre de la empresa) que se decidió a poner a andar sus sueños y crear su propia empresa automotriz. Y lo hizo gracias al aporte de su socio Robert Bamford, quien dio el dinero suficiente para que la empresa viera la luz. Lamentablemente, la empresa no podía afrontar los costos de la construcción de muchos automóviles, ya que la etapa de la Primera Guerra Mundial simplemente no le dejaba marco de desarrollo, siendo los modelos de automotrices más posicionados los más pedidos (como era el caso de Ford).

Bamford encontró en el reto su némesis y se retiró del negocio, viendo mermado su caudal y con un sueño utópico que solo Lionel mantenía en pie. Y se siguió manteniendo en pie cuando Lionel conoció un polaco inversor que estaba muy interesado en este nuevo surgimiento del negocio de los automóviles. Vorov Zborowsky era un típico rico en busca de nuevos desafíos de inversión y le imprimió mucha energía a la ya puesta por Lionel, pero todos los ideales del pobre Martin se vinieron a pique con la repentina e inesperada muerte de su nuevo socio polaco.

La empresa parecía no tener cabida y Lionel Martin comenzaba a darse por vencido. Sus sueños de ver a la Aston Martin crecer, se desvanecían con cada nueva oportunidad que se le escapaba. A pesar de todo, hay que decir que los diseños de los autos de la Aston Martin por esos años de transición (entre 1920 y 1930), eran ya autos de alta gama, pero fue la década del ’30 la que la posicionó definitivamente en la figura que conocemos hoy como empresa de lujo, tal como lo demuestran los modelos MKII de 1935 ó el modelo 2-Litre 2/4-Seater Sports de 1937. El destino le dio a Lionel un empujón a favor cuando conoció a la familia Benson. Estos se hicieron cargo de la empresa por los años ’30 y allí surgió el nombrado éxito de la misma.

Llevando a cabo modelos exquisitos para muchísimas competencias internacionales y brindando autos hermosos de líneas no vistas hasta ese momento (como el International, el LeMans o el Atom), la compañía vio florecer el auge que Lionel siempre soñó. Pero esto también trajo un revés impensado para Martin; tuvo que resignar el poder de la empresa ante los Bensom (aunque sí lo dejaron como director creativo, ya que Lionel era un genial diseñador y tenía unas ideas de las mejores que se habían visto en materia automotriz).

Pero como la historia nos enseña que no todo lo que reluce es oro y no todo dura para siempre, el estallido de la Segunda Guerra Mundial vio reestructurar la fábrica para la manufacturación de material bélico. A pesar de esto, la empresa se mantuvo a flote bastante bien, pero la Guerra dejó su marca y la familia Benson decidió vender la automotriz. Fue así como cayó en las manos de David Brown Limited (con su cabeza, el mismísimo David Brown). Brown, con Mucho cerebro, salvó a la empresa creando los más rememorados modelos antiguos de la empresa y que hasta tuvieron reversiones inclusive en los últimos años. Así surgieron los famosos DB1, DR2, DB3 y DBR. Estos autos eran altamente adaptables para las competiciones y realmente ganaron muchos premios en los mayores circuitos del medio. Inclusive, el paso adelante en materia de propaganda, se las dio Ian Fleming al darle a su famoso personaje de noveleas policiales, James Bond, un Aston Martin DB Mark III en la séptima novela, GoldFinger.

Pero la empresa vio a partir de allí (y a pesar de la excelencia de los modelos y diseños que ofrecía) como la decadencia la iba derrumbando. Pasó por muchas manos entre los años ’70 y los ’90 (como la Company Developments) que, a pesar de seguir modificando y añadiendo buenas ideas a los modelos, no consiguieron mantener a la empresa en el pedestal que se había ganado.

Pero a mediados de los ’90, Ford se haría cargo de la Aston Martin y sería el resurgir de esta empresa, ofreciendo nuevos modelos y nuevas ideas. Además, el poder de Ford permitió abrir nuevas fábricas y posicionar a la Aston Martin nuevamente en el podio de los autos de lujo. Llegó a producir más del doble de unidades del record de producción anterior de todos sus modelos y luego vendió la empresa al impresionante consorcio Provide por u$s 848 millones.

En marzo del 2007, se hizo cargo de la empresa entonces David Richards, que realmente está llevando a cabo un trabajo estupendo de reactualización desde entonces, imprimiéndole a la marca una estampa novedosa y muy seria.

 
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