Pero, como se nombró anteriormente, una de las claves principales del éxito de los Aston Martin y el increíble conocimiento a nivel mundial que hay de la marca, sea quizás el hecho de la inclusión de varios modelos en la saga del agente 007.
Estas películas siempre se caracterizan por la alta gama tecnológica con que cuenta el agente Bond y toda la parafernalia a su alcance. Y es entonces cuando el auto deja de ser auto y se convierte en un sueño para los espectadores de la saga.
El primero que vio la luz, tal como lo anticipaba en la novela Ian Fleming (aunque el modelo era diferente, pero por la época lo cambiaron) fue el DB5 de “GoldFinger”, al que seguirían muchos otros modelos en las películas de la saga, como el DB5 Clásico de “007, Operación Trueno”, o el DBS que se estrenó con “007, Al Servicio Secreto de su Majestad”, o llegando a los más moderno, como el nuevo modelo de DB5 que se usó en la vuelta del agente James Bond en “007, Golden Eye”, o el increíble Vanquish que usó Pierce Brosnan en “007, Otro Día Para Morir”.

Lo más curioso es cómo las películas de James Bond se han erigido como vitrinas para que las grandes marcas de autos (ya que empresas como Audi o BMW también han tenido sus modelos en las aventuras de Bond) muestren y ofrezcan sus nuevos productos, al punto que los espectadores esperan la película, y los fanáticos de los autos desesperan para verla solo para ver “el último modelo de…”. Es Así como en la última película de James Bond, en la que reactualizaron el personaje, la movida con el Aston Martin que se estrenaba al mismo tiempo que el film, causó tanto o más revuelo en ciertas partes, que la obra misma.

En “007, Casino Royale”, se exhibe por primera vez, el nuevo modelo remozado del DBS, siendo el auto un verdadero lujo en todos sus aspectos. Y si encima le sumamos los gadgets que trae en su interior. Bueno, entonces sí entendemos porqué los fanáticos estaban tan desesperados.
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